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Glamour en el cielo



La aviación y la moda siempre han disfrutado de una estrecha relación, desde la mini falda de las azafatas en los años sesenta, hasta la chaqueta de aviador en los desfiles de Burberry. En 2012, una recreación de cabina de avión hizo las veces de pasarela en el desfile de Karl Lagerfeld para Chanel y reciente en 2015, la aerolínea Vueling y el grupo INDITEX, Stradivarius, colaboraron para convertir el pasillo del avión que cubría la ruta entre Roma y Catania, en un pasillo de tendencias.

Siempre hubo un halo de glamour sobre la aviación, digo “hubo”, porque eso se terminó hace tiempo… Recuerdo cuando mi tía abuela, me hablaba de ser azafata de vuelo como algo parecido a ser un ángel de Victoria's Secret hoy día, y es que la época en la que ella viaja tanto el físico como la indumentaria de estas chicas era cuidad al detalle.


Las azafatas (hoy también azafatos), son vistos en diferentes puntos del mundo de forma directa por millones de personas al día y por este motivo, muchos diseñadores se han ido animado a lo lago de la historia a diseñar sus uniformes, puro marketing: un escaparate móvil mundial. Para las compañías aéreas esto significaba una gran oportunidad de ver un uniforme como algo que podía proporcionar a los pasajeros la percepción de una experiencia de alta calidad, una imagen renovada y mejorada.

Air France, por Cristóbal Balenciaga (1969)

De los primeros en embarcarse de forma “concienciada” en esta tarea encontramos a Air France, que requería los servicios de Dior en 1962, con un sobrio diseño que incorporaba casquete y lazo. En 1968 Pierre Cardin, se decantó por tonos pastel celeste, incorpora la capa y un casco más casquete. En 1969, fue el turno de Cristóbal Balenciaga, con uniformes que se adecuaban a las necesidades de las azafatas: elegancia, libertad de movimiento, adaptabilidad a cambios climáticos bruscos, así como ayuda al mantenimiento de una buena apariencia después de un largo viaje. 


Las ventas de Southwest Airlines se incrementaron de forma estrepitosa cuando se presentó su nuevo uniforme. Unos microshorts y botas blancas de caña alta, dejaban poco a la imaginación y la compañía texana cambió su eslogan antiguo por "el sexo vende asientos" y ya nos da algunas pistas, comenzó a servir cocteles con nombres como “Poción amorosa”. Air Bahama subió la apuesta mostrando además de muslo, el ombligo.

Southwest Airlines

En los sesenta y setenta, también se volvió costumbre vestir a las azafatas con diseños que tenían ecos de los lugares a los que se viajaba. Así United Airlines decidió diseñar un uniforme para sus vuelos a destinos tropicales en los que el collar de flores hawaiano estaba "discretamente" integrado en el escote del vestido.

En los 70, Pucci se unió a la aerolínea australiana QANTAS para elaborar unos uniformes que no renunciaron a su estilo alegre, vestidos tubo de estampados florales y chaquetas cortas verde primavera. Los colores fueron usados sin distinción, todo era posible. 

Braniff International Airways, por Emilio Pucci (1966)

Con los años, más y más diseñadores de moda más importantes del mundo fueron asociándose a compañías aéreas, entre ellos Oleg Cassini, Halston, Giorgio Armani (Al Italia), Nina Ricci (Cathay Pacific) o Christian Lacroix, entre muchos.



En España, Iberia se lanzó a esta a ventura con Pedro Rodríguez entre 1954-1962, con un dos piezas oscuro elegante y discreto. Manuel Pertegaz le tomó en testigo, personalizando con medidas cada traje para cada azafata, su diseño dio un giro de originalidad con una capa en tonos rojizos, casquete negro y botas altas del mismo tono. Elio Berhanyer, entre 1972 y 1989, sustituyó a Pertegaz y creó una línea de estilo británico. Sus uniformes en azul marino y sombrero tipo “Bobby” contrastaban a la perfección con el pañuelo en colores vivos. A partir de los noventa, grandes empresas u otros diseñadores como Adolfo Domínguez continuaron diseñando para Iberia y como “revolución” incluyo pantalones de forma opcional para el personal femenino. Actualmente, los uniformes de Iberia Express los realiza la firma EL Ganso.


Evolución uniforme IBERIA

1968 Pertegaz para IBERIA

En 2015 del modisto Angel Schlesser presentó de los nuevos uniformes de la aerolínea WAMOS AIR. Los uniformes de estilo sobrio y funcional, fueron concebidos bajo la inspiración de los inicios de la aviación militar norteamericana, que se refleja de forma palpable en casquetes, líneas depuras de blazers y faldas lápiz.

De los zapatos mejor no hablamos, no consigo encontrar en la actualidad un zapato que no parezca de ortopédico en ninguna aerolínea.





Virgin Atlantic Airways, por Vivienne Westwood (2014)

 




Recientemente, el buscador Skyscanner sometió a encuesta los uniformes de las diferentes compañías aéreas y nos desvela cuál creen los pasajeros que es la aerolínea con más estilo. Y la compañía más votada por los usuarios ha sido Qatar Airways, con un uniforme color escarlata de tintes retro, casquete con velo y toques beiges que presentan la arena del desierto, estos elementos son ya parte de la identidad de esta aerolínea.

Puede ser, que el estilismo del pelo perfecto, gorrito ladeado o un corte súper femenino de uniforme resuenen a ese glamour perdido que tenía antes coger un avión. Sin embargo, a veces podemos comprobar que no todo tiempo pasado fue mejor.


Las Hermanas Fontana




Zoe (1911-1979), Micol (1913) y Giovanna (1915) Fontana, nacieron en Traversetolo, cerca de Parma, Italia. Aprendieron a coser gracias a su madre, Amabile Fontana, que abrió su propia tienda de sastrería en 1907. Las tres hermanas se convirtieron en aprendices tan pronto como fueron capaces de manejar la aguja. El trabajo fue duro y no remunerado, las hermanas trabajaban sábados y domingos, pero a pesar de las largas horas, los recuerdos de la infancia de las hermanas eran felices.

Las hermanas Fontana exportaron la moda italiana al resto del mundo, especialmente a Estados Unidos, donde diseñaron ropa para algunas de las estrellas más famosas de Hollywood.



Sobre 1930 Zoe, el mayor de las tres hermanas, dejó Traversetolo para convertirse en una aprendiz en Milán. Micol, se unió a ella poco después, mientras Giovanna permanecía en el campo. Unos años más tarde, Zoe contrajo matrimonio y se mudó a París, donde continuó su aprendizaje en la alta costura. Después de regresar a Italia en 1936, excitada por sus experiencias en París, se trasladó a Roma. Después de que sus hermanas se unieran a ella en Roma, Zoe comenzó a trabajar para Zecca y Micol para Battilocchi, mientras que Giovanna cosía prendas de vestir en casa. Sobre la base de sus experiencias en Milán y París, las hermanas se sintieron listas para entrar en el negocio por sí mismas, aunque resultaba un mercado arriesgado ya que la moda francesa dominaba el mundo de la alta costura. Las hermanas abrieron su propio taller en Roma en 1943, bajo el nombre "Sorelle Fontana", así fue como los principales miembros de la aristocracia italiana pronto comenzarían a patrocinarlas.


Sin embargo, su clientela romana no fue lo suficientemente sólida como para ratificar su reputación, si Hollywood no las hubiera descubierto, Italia y La dolce vita romana en los años cincuenta no hubieran tenido el mismo sentido. Uno de los eventos que ayudaron a levantar su fama fue el matrimonio de los actores de Hollywood Tyrone Power y Linda Christian, cuyo vestido de novia diseñaron y confeccionaron. La ceremonia tuvo lugar en Roma en 1949 y el vestido fue confeccionado en raso blanco, con cola de más de cinco metros cubierta por bordados. Las fotografías de la ceremonia y el radiante vestido de Linda Christian, aparecieron en periódicos de todo el mundo. Una revista publicada para turistas en la década de los 50 citaba: "¿Roma? Veinte minutos en San Pedro, veinte en el Coliseo y al menos dos días en el estudio de las hermanas Fontana ".




En 1951 las hermanas Fontana participaron en el primer desfile de moda celebrado en Florencia, organizado por Giovanni Battista Giorgini, promotor de la moda italiana y organizador de desfiles en Sala Bianca, Palazzo Pitti. Ese mismo año Micol Fontana partió para Hollywood, llegando a Estados Unidos como el invitada y amiga de Tyrone Power y Linda Christian. Power, organizó un espectáculo para ella porque quería dar a conocer a los miembros más influyentes de Hollywood los diseños de las hermanas Fontana. A partir de ese momento, comenzaron a diseñar para muchas de las estrellas más conocidas de Hollywood, como Ava Gardner o Elizabeth Taylor, desarrollando un variado recorrido internacional, entre sus clientas más conocidas: Mary Margaret (la hija del presidente Harry S. Truman), Jackie Kennedy, Soraya Esfandiary, Marella Agnelli (de la familia que maneja el Fiat), Grace Kelly o Margaret Truman María Pia di Savoia, (una de las hijas del último rey de Italia, Umberto de Savoia). 

   

En 1960, a petición de los clientes estadounidenses, introdujeron una línea de prêt-à-porter. Este lanzamiento fue seguido por una línea de pieles, paraguas, bufandas y bisutería. Su cuidada división del trabajo, hizo de las tres hermanas un trío invencible: Micol viajó alrededor del mundo: Japón, Europa y noventa y cuatro viajes a Estados Unidos, Zoe manejó las relaciones públicas y Giovanna supervisó el trabajo en el estudio.


En 1972, mientras continuaban su trabajo de alta costura y prêt-à-porter, las hermanas se retiraron de la mayoría de los desfiles oficiales. En 1992 el sello Fontana y la propia empresa fueron vendidos a un grupo financiero italiano. En 1994 Micol creó la Fundación Micol Fontana, cuya misión es promover la moda y la formación de nuevos talentos.


Los diseños de las hermanas Fontana, aunque con referencias a modelos franceses, se inspiraron en vestidos del siglo XVIII, que, a su vez, se basaban en los diseños del Renacimiento temprano. Las hermanas fueron capaces de navegar entre la alta costura parisiense y la originalidad de las modas italianas con las que las mujeres estadounidenses se habían enamorado.

Estos diseños eran conocidos por su elaborada artesanía en bordados, encajes y una sastrería impecable característica. Se especializaron en los vestidos de noche y utilizaron los materiales más preciosos, incluyendo la seda y el terciopelo. 


El cine italiano puso al taller de las hermanas Fontana bajo los focos, por la creación de vestuario de la película Le ragazze di Piazza di Spagna de Luciano Emmer (1953). Las hermanas Fontana también diseñaron los trajes de Ava Gardner en The Barefoot Contessa. Uno de sus diseños, el "vestido de sotana", realizado para Gardner en 1956, fue utilizado por el diseñador de vestuario Danilo Donati para Anita Ekberg en la película de Federico Fellini, La dolce vita. El trabajo de las hermanas Fontana ha sido presentado en varias exposiciones y algunos de sus diseños están expuestos en los museos internacionales de todo el mundo como el Metropolitano de Arte de Nueva York, el Museo Metropolitano de Arte de San Francisco, el Museo de Arte y Vestuario de Venecia o Biblioteca privada de Harry Truman.

Un par de viejas razones...



Hace ya casi un par de meses, cuatro sujetadores conmocionaron a medio mundo y es que un descubrimiento al más puro estilo Indiana Jones pero en versión erótica de prendas íntimas fechadas en época medieval, han sido halladas durante una excavación en el castillo austriaco de Lengberg. Un hallazgo que sin duda contradice la idea asumida hasta ahora de que el sujetador no existió antes del siglo XIX y que nuestras antecesoras medievales no iban estilo hippie, sin sujeción de ningún tipo, ¡aaaay! Pobres de aquellas a las que la gravedad les podía y no tenían manera de recolar ese par de gemelas que toda mujer lleva de fábrica.

Pues bien, las prendas medievales encontradas se parecen bastante a los sujetadores actuales; tienen dos copas (que no tres, la evolución femenina continua siendo la misma) y elementos decorativos; para que luego digan en aquellos tiempos todo era despiporre, pues no, también había interés por el detalle.

Estas prendas íntimas aparecieron junto a otros 2.700 fragmentos textiles durante las investigaciones arqueológicas que un equipo de la Universidad de Innsbruck. La prueba del carbono 14 a la que han sido sometidas las sitúan entre los años 1.440 y 1.485. Intuyo que se han conservado en este buen estado, porque se dieron las condiciones climáticas o se creó un crimoclimax adecuado para su conservación, de otra manera obviamente habría sido imposible.

Sea como fuere, estas "bolsas para los pechos" o "camisas con bolsas" como las denominan los escritos medievales han llegado a nosotros, desintegrando las teorías que atribuían los orígenes de esta prenda a la corsetera francesa Herminie Cadolle a finales del S.XIX.

 
Herminie Cadolle (1845 - 1926), inauguró en 1887 su primera tienda/taller de ropa interior hecha a medida, donde se inventó una prenda de dos piezas llamada le bien-être (el bienestar). La parte inferior era un corsé para la cintura y la parte superior (la de los senos) iba sujeta por medio de cintas al hombro. Tal prenda revolucionaria se exhibió en la Exposición Universal de 1900 y para 1905 se vendía por separado como un soutien-gorge, nombre con el que los sujetadores son todavía conocidos en Francia. La creación de Herminie se convirtió en El ajustador de reinas, princesas, bailarinas o actrices, incluso Mata Hari fue una de sus primeras clientas.


 




 














Pero como en todo buen negocio, la polémica siempre está servida, se estableció una disputa por la patente con Sigmund Lindauer, (procedente de una familia alemana de corseteros), que también había patentado una versión elástica de ajustador en 1913. Este alemán, inventor de Hautana, primer sujetador fabricado en serie por su compañía: "J. & S. Einstein". La cosa nunca quedó clara tras la expropiación de la empresa por los nazis debido a su origen judío, acabaron huyendo del país.

La historia nunca se cierra, el origen de ciertos objetos nunca dejará de sorprendernos, ni lo sabremos con exactitud. Quizás ese sea realmente su encanto.



 
 

Vintage deluxe


Siempre que leo una editorial de moda, puedo encontrar algún artículo relacionado con tiendas vintage o de segunda mano. Incluso, tras el renombre que obtienen algunas de estas tiendas he realizado algún viaje en busca de mi tesoro, empujada por la curiosidad y esperanza de encontrar cosas increíbles.

Una de estas famosas tiendas es “One of a Kind”, 253 Potobello Rd, London.  www.1kind.co.uk Famosa por tener supuestas  clientas como la señorita Moss, V. Beckham, S.Miller, L.Lohan, W.Ryder o la mismísima Madonna. Así como haber colaborado con editoriales como Vogue. Pues bien, la visita fue realmente decepcionante, no sé si por influencia del dolor de cabeza que me produjo el intenso olor que allí se gestaba o la desilusión de no encontrar una sola prenda de mi agrado, en buen estado o clásicos vintage de firmas conocidas, (exceptuando un par de visones cortitos por unos 800-900€), nada de nada, podría haberme ahorrado el viaje quedándome en Madrid.

One Of kind


Por ello, hoy me permito el lujo de dedicar este post a dos tiendas vintage de la capital que me parecen maravillosas y que nunca que he visto referidas en guías de compras o editoriales (quizás porque no sueltan un duro, pero bueno, Emporio Amancio tampoco “suele” hacerlo).

Bastero, 11 - Madrid


                                                        
Love & Hate, es una pequeña tienda cerca del rastro, allí podéis encontrar abrigos de piel, guantes de Loewe, gafas vintage de Gucci, bolsos de Hermes, tocados de los años 60 e incluso un par de zapatos de la colección Laune- Paris  para Loewe, (la misma colección que podéis contemplar, que no comprar, en el Museo del traje de Madrid).


7 - Mundos, Carnero 10. Madrid.       



7 – Mundos, más que una tienda constituye una auténtica kunstkammer (colección de "curiosidades y maravillas"), un universo nuevo, en el podría pasarme horas preguntando y buscando cosas.
Objetos de joyería, calzado de comienzos del S.XX traído de París, sombreros, vestuario de ópera, (increíble capa de terciopelo verde bordado en oro, 1000€), abanicos, guantes…Cuando entro en este tipo de tiendas siempre percibo la misma sensación, la necesidad de utilizar y poseer estos objetos.

                      “Los objetos tienen dos funciones: pueden ser utilizados o poseídos”1

Un mundo de ensueño altamente recomendable y al que no es difícil acceder. 



Próximo post: Mercadillos Vintage  interesantes.

1. Baudrillard, Jean.” The System of Collecting”, en The Cultures of Collecting. London: Reaktion Books, 1994. P.8.