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Entre bodas anda el post


Nos podremos quejar de muchas cosas del fin de semana, pero no de falta de bodas, dos en menos de 24 horas!

La primera en pasar por el altar, el viernes tarde,  fue la única Reina Kate para algunos, la del fashion business, Kate Moss. 

La novia llegaba a la  iglesia de St Peter,  en Southrop, a bordo de un Rolls Royce plateado, acompañada por su padre, (todo un clásico para una rebelde), con el objeto de dar el  sí quiero a Jamie Hince. Y por fin…  se desveló el gran secreto!


 
El vestido lucido, como se esperaba es de John Galliano, una lanza en favor del gibraltareño apelando a la amistad, aunque supongo que también le habrá recordado como buena amiga que se lave la boquita con jabón del lagarto. Si lo que le ha hecho Dior para librarse de el ha sido una encerrona

La pieza de inspiración vintage semitransparente, que bien recordaba a un lujoso camisón para irse a dormir… La tela y confección, una atentica maravilla, sobre el resultado final tengo mis serias dudas. 















 Con la melena suelta y cubierta por un velo de encaje blanco bordado de flores (a mi juicio, lo mejor que llevaba encima), este icono de la moda daba por finalizado un estilismo nupcial que se alejaba bastante de favorecerla el que debe ser uno de los días más importantes de su vida.

En los invitados, mejor ni entro...  


Corriendo un tupidísimo velo, nos vamos a Mónaco!

Allí la nadadora Charlene Wittstock después de una sonada espantada, contraía matrimonio con el prince Alberto.

El vestido de novia de la ahora princesa Charlene como era de esperar es obra de la morena mano de Armani, un sencillo diseño de líneas muy rectas que disimulaba su cuadrada estructura de hombros de nadadora, pero que bajaba hasta los pies sin ajustarse ni ensancharse, por lo que el modelo no hacia justicia a su esplendida figura.




 
El diseño blanco roto fue elaborado con  más de 50 metros de seda 'duquesa' y una impresionante cola de más de siete metros, que no debe faltar en un buen vestido de novia real que se precie. La zona frontal del vestido y la parte de la cola están embellecidas con lirios de piedras doradas (las flores preferidas de la princesa monegasca que también llevaba en el ramo), 40.000 cristales deSwarovski y madreperlas.







Charlene, maquillada de forma muy natural, con moño bajo engarzado por ramos plateados, (estaba francamente favorecida), no llevaba joya alguna excepto la alianza de Cartier. Sobria pero elegante.

Pequeña reseña al príncipe Alberto, un horror con ese uniforme blanco impoluto de comunión, no me extraña que algunos hayan referido que buscara con ello hacerle la competencia a la novia… Gustos para todo.

Una Boda muy IN-glesa, 2ª Parte

Zara Phillips

Una vez analizada la protagonista principal de esta gran boda, pasemos revista a las invitadas. He escogido a las diez más destacadas, a las diez que más han captado mi atención, para bien o para mal.

Empezando por lo mejorcito que se paseó por la abadía de Westminster, encontramos a una espectacular Tara Palmer-Tomkinson, (dicen que ex del príncipe), con un vestido de Deborah Milner acertado en corte y color, los zapatos de Kirkwood no son del todo de mi gusto y tocado de  Philip Treacy (El Rey sombrerero) simplemente genial. Tengo que decir, que si yo hubiera estado entre las invitadas iría del mismo porte, me parece elegantísima y actual.

Tara Palmer-Tomkinson y Miriam González



Miriam González, esposa del viceprimer ministro Nick Clegg,  optó por un precioso vestido en satén blanco y superposición de plumeti negro, obra de Miguel Palacio, algo holgado a mi parecer, el tocado original y favorecedor. Sus zapatos: en el armario de mi hermana, fue su toque low cost spanish de Zara.

Zara Phillips, la hija de la princesa Ana, lució un completo outfit, abrigo gris plata oscuro y una de las mejores pamelas de la jornada, junto con la de Marie Chantal, sin duda Zara ganó mucho en belleza con su acertada elección.




 
Carole Middleton y Máxima Zorreguieta


Simplemente elegantes y correctas para la ocasión; Máxima Zorreguieta, con una preciosa mezcla de turbante-pillbox, que se camuflaba con su pelo y un conjunto de dos piezas de encaje nude. Carole Middleton, madre de Kate. Asumió su papel a la perfección, entiendo que tampoco podía salirse mucho del estilismo que llevaba, elegante. Su vestido de Catherine Walker, tocado de Jane Corbett, con bolso y zapatos del ahora llamado color humo.

 


Letizia Ortiz y Charlene Wittstock








Si tuviera que dar un título a los estilismos de Letizia Ortíz y Charlene Wittstock, sería:”Tanta sobriedad asusta” fueron las más aburridas que pasaron por la abadía. La española de Felipe Varela, la sudafricana de Armani Privé.

Eugenia, Beatriz Y Samantha








Y pasando directamente a las menos afortunadas, que si no hubieran sacado sus galas a la calle no hubiera pasado absolutamente nada; Las primas del novio, -hijas del príncipe Andrés y Sarita- Eugenia, con un vestido azul de Vivienne Westwood, que parecía un bombón sin desenvolver y su hermana Beatriz, con abrigo nude de Valentino, que se hubiera medio salvado de no ser porque se coronó con un tocado-aldaba. 

Samantha Cameron, esposa del Primer Ministro, la peor de las peores, parecía que iba a una comunión de barrio, con un vestido drapeado verde esmeralda de Burberry, zapatos de Aldo.



Mención especial para Victoria Beckham, con un look  de su propia firma,  en azul noche o mosca que diría mi abuela, era sencillamente perfecto para un funeral. Menos mal que se llevó a su marido…No se puede estar mejor, a él le hubiera perdonado ir con la equipación de fútbol.



Hasta aquí mis impresiones de la boda real, mañana más y mejor.



Charlene Wittstock


Por petición de mi hermanísima Nieves, (bueno he de decir que en este dúo la hermanísima soy yo), este post se lo dedico a Charlene Wittstock, conocida por ser deportista olímpica y posteriormente prometida de príncipe Alberto de Mónaco.

La verdad, es que la nadadora sudafricana, nunca ha llamado mi atención especialmente, ni por sus estilimos ni por su fisico, la encuentro algo desgarbada, quizas secuelas de la vida deportiva.



Este año y por primera vez Charlene, ha acompañado a Alberto en las celebraciones del día nacional de Mónaco y he de reconocer que su aspecto me ha sorprendido gratamente, no por su físico en sí, que la chica esta mejor que bien, sino por su cuidado estilismo, destacando elegantemente en pro de sus futuras cuñadas, que lucían indumentarias bastante sosas y tristes, aderezadas con caras de vinagre. Por mucho que la revista con nombre de saludo, se empeñe en calificarlas de “glamurosas sobrias”. Más que una festividad nacional parecía un entierro, pero bueno, ya sabemos como se las gasta este clan. Si no fuera por el bolso de Alejandra de Hannover (hija pequeña de Carolina), un acolchado de “hello kitty” que daba el toque humorístico, pensaría que Carolina se ha vuelto a quedar viuda.



Los Vinagre

Volviendo a Charlene, para la misa de acción de gracias en la catedral monegasca, sorprendió gratamente por un soberbio Armani Privé de la colección otoño-invierno 2010/2011. Un traje sastre de seda fantasía, labrado en tonos tabaco y marfil, con chaqueta volanteada en la cadera, cerrada por un botón-joya de madera y nácar. Completando el conjunto, lució con una preciosa pamela digna de exhibición en Ascot y unos guantes camel a juego con el traje.
He de confesar que es la viva imagen de la elegancia, no me extraña que muchos diarios del país galo se empeñen en compararla con Grace Kelly.




¿Con qué vestido de novia nos sorprenderá la futura princesa de Mónaco?